nelson-restrepo

El 2017, tal parece, será el año de los mecanismos de participación ciudadana. Son mecanismos el voto programático, el plebiscito, el referendo, la consulta popular, la iniciativa legislativa, la revocatoria del mandato, el cabildo abierto.

Después de 23 años de estar reconocidos por la ley 134 de 1994, y a dos años de haber sido reformados por la ley 1557 de 2015, serán usados como nunca antes.

Después del plebiscito del 02 de octubre de 2016, que tuvo reglas de juego especiales y más fáciles de cumplir, los partidos políticos y los grupos de ciudadanos, demandarán la participación de los colombianos a través del voto en magnitudes inéditas.

A la fecha del 16 de enero de 2017, hay 31 solicitudes de revocatoria de mandato de alcaldes ante la Registraduría.  Sólo para revocar a Peñalosa hay cuatro iniciativas; otras cuatro para revocarle el mandato al alcalde de Bucaramanga; quieren revocar en Cartagena, Neiva y Armenia, en Ocaña, Facatativá, en Jamundí y otros tantos municipios de menor categoría. Valga decir que ninguna revocatoria al mandato de alcaldes ha prosperado en Colombia, y es altamente probable que ninguna lo logre esta vez. En Bogotá no dejarán que prospere, si sale adelante, Petro se vuelve presidenciable.

Claudia López, y la Alianza Verde, ya recibieron aceptación de la Registraduría para impulsar una consulta popular anticorrupción, que lleve al Congreso de la República las propuestas de iniciativa ciudadana que el mismo congreso le negó a la parlamentaria en la pasada legislatura. También la Registraduría ya aceptó la solicitud de referendo para bajarle el salario a los congresistas. Mejor dicho, una consulta y un referendo para cambiar las reglas de juego que los congresistas no han querido cambiar.

Otro referendo está en marcha, el de Viviane Morales, que quiere invocar el poder ciudadano para se le niegue la posibilidad a los homosexuales de adoptar. Y muy seguramente la Registraduría también acepte la iniciativa de referendo que se propone condenas más fuertes contra abusadores de menores.

Aunque la revocatoria del mandato no aplica para el Presidente de la República, ya la Registraduría  aceptó la iniciativa de un referendo para modificar la Constitución e incluir esta posibilidad. Esperan los impulsores de esta iniciativa, revocar el mandato programático de la paz del presidente Santos y revocar los acuerdos con las Farc-Ep.

Este 2017 es también el año de las consultas populares municipales para preguntar a los ciudadanos locales, su decisión de aceptar o no la presencia de las explotaciones mineras, en cumplimiento de la sentencia de la Corte Constitucional que reconoció el ejercicio de la autonomía territorial de los municipios frente a estas materias.

Esta lista está hecha a la carrera, y en todo caso apenas es enero. En general las iniciativas son ciudadanas: no provienen del ejecutivo. Pero estrictamente hablando, no son ciudadanas en su mayoría: provienen de líderes y partidos políticos que se han propuesto estar en campaña en un año preelectoral. Los partidos y líderes tradicionales, después de haberlo ensayado todo y haberlo desgastado hasta el desencanto y el desprestigio ciudadano, ahora se proponen hacer politiquería con los mecanismos de participación ciudadana que han despreciado, limitado e impedido desde siempre, que nunca han dejado surgir y han asegurado para ello requisitos incumplibles para los ciudadanos.

Salvo de esta lista la consulta popular de Claudia López y el Partido Verde, que invoca el poder ciudadano para domar el poder político corrupto, y las consultas ciudadanas municipales antimineras, que se proponen salvar el patrimonio ambiental que los políticos quieren vender a las multinacionales desde Bogotá. Estas dos, las más ciudadanas de todas, representan un paso importante y por ellas haré todo lo democrático y ciudadano que esté a mi alcance. Si son favorables, ganan las elecciones, representan un paso, un salto clave para la transformación de la política y el ejercicio de la autonomía territorial.

Las demás iniciativas me tienen  sin cuidado, cuando me convoquen no iré a votar, ni haré nada por motivar a mis cercanos para que asistan a los comicios. Estas iniciativas disfrazadas de ciudadanas y democráticas, están en manos del tipo de politiqueros que dañan todo lo que tocan. Son tropezones o pasos hacia atrás.

Por: Nelson Enrique Restrepo Ramírez