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El 9 de abril de 2016 los pueblos del Suroriente saltaron de emoción al saber que su principal vía, la Sonsón-Dorada, sería pavimentada. Bueno, al menos así lo prometieron los gobernadores de Antioquia y Caldas, y un delegado del Ministerio de Transporte que se sumó al festín.

Poco después, el 5 de mayo, en Granada se anunció con bombos y platillos la que sería el Área Metropolitana de Oriente, y allí, montado en la tarima de un colegio y en medio de los aplausos, el gobernador Luis Pérez (que confieso me cae bien), anunció sendos proyectos de infraestructura para Oriente, tales como dobles calzadas, ciclorrutas, escenarios deportivos y hasta pavimentación de vías rurales.

El rosario de anuncios y promesas siguió. En septiembre se reunieron en los bellos, saludables y hasta afrodisiacos Termales de Nariño, 18 de los 23 alcaldes del Oriente Antioqueño.

Allí honraron con su presencia algunos delegados de la Gobernación de Antioquia y hasta de las Naciones Unidas. Aunque prudente, el director del IDEA, Mauricio Tobón, a quien también aprecio e incluso fue mi jefe en el pasado, dijo que “hay que brindar oportunidades desde el Estado para que estos municipios tengan desarrollo en temas agrícolas, de turismo y de movilidad. Hoy los Gobiernos hacen presencia en estos territorios, pero los necesitamos más jugados con la educación, la infraestructura y la economía, por eso en el Plan de Desarrollo de la Gobernación todos estos temas están previstos”.

Un par de semanas después, el “dotor Santos”, como le dice un amigo al Presidente de la República, exclamó en medio del tumulto que asistió a verlo en el parque de Nariño que “estoy buscando la forma de que la vía Sonsón- Puerto Salgar sea una realidad lo más pronto posible a través del Concesionario de la Ruta del Sol (…) seguiremos buscando alianzas para la consolidación de la paz a través de grandes inversiones en Nariño, Antioquia y Colombia”.

Pero fue en noviembre pasado cuando le escuché, otra vez al Gobernador Pérez, quizás una de sus declaraciones más contundentes. Fue durante el Encuentro de Dirigentes de Oriente en Rionegro, donde dijo con voz fuerte: “Más que hablar chachara de lo que viene para esta región, quiero concretar en qué van las obras, porque necesitamos menos palabras y más realizaciones” al tiempo que reiteraba las Alianzas Público – Privadas (APP) para la ampliación o dobles calzadas en vías como Marinilla – El Peñol–Guatapé, Las Palmas – El Tablazo y Guarne–Glorieta Aeropuerto–Mall Llano Grande – Las Palmas.

No quiero ser aguafiestas ni mucho menos jugar a ser el ave de mal agüero. Es más, quiero creer que todo esto será realidad y que el Oriente Antioqueño, después de décadas de sufrimiento, guerra y víctimas, pasará a ser tierra que mana leche y miel, pero confieso mi preocupación al ver que del anuncio de hace un año en Nariño sólo existe una valla en la vereda Puente Linda como fiel muestra de la promesa de pavimentar la vía Sonsón-Dorada.

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De las dobles calzadas sólo se han escuchado dudas de los alcaldes y hasta molestias de los concejales porque no los están teniendo en cuenta. De las ciclorrutas y escenarios deportivos de talla nacional sólo he visto algunos registros de prensa, y de la sonada Área Metropolitana de Oriente sólo he oído quejas y reclamos entre los alcaldes por lo que muchos han llamado “falta de compromiso”.

“Gobernador, en qué va lo del Área Metropolitana de Oriente” le pregunté hace poco al Mandatario durante un consejo de seguridad en Cocorná; después de un corto silencio y de lanzar su mirada de ojos azules al piso, me respondió: “ahí seguimos trabajándole al tema”.

En fin, podríamos seguir haciendo la lista de todo lo que mis oídos han escuchado atentamente durante el último año, pero debo cortar aquí porque el deber me llama. Eso sí, como diría mi difunto abuelo “a todos los aprecios más que a una tazada de mazamorra con panela, pero póngase pues las pilas” …

 

Por: Óscar Morales Orozco

@periodistamora – [email protected]