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A esta hora no sabemos si la reforma política que se tramita en el Congreso saldrá adelante con sus terribles cambios, o será hundida por Cambio Radical con la ayuda de Rodrigo Lara Restrepo presidiendo la Cámara.

En cualquier caso, la que se había previsto como herramienta para la apertura democrática, la están convirtiendo en cerradura para evitar que los partidos minoritarios lleguen al poder. Con un claro “sesgo de derecha”, como dice Lara, le están echando tranca.

Aclaremos. El acuerdo de paz le asegura a las FARC una representación en el Congreso independiente de la reforma política, incluso financiación como nuevo partido. Las circunscripciones electorales especiales (16), también tendrán representantes al Congreso y no dependen de la reforma política. Ambas cosas por dos periodos (2018-2022-2026). Eso quedó en el acuerdo y con lo que dijo la Corte está asegurado por doce años.

Pero es que la reforma política es otra cosa, no dirigida a favorecer a las FARC como siempre dicen los del NO, sino a propiciar un nuevo terreno y reglas de juego para que las minorías políticas participen con mejores garantías, y para establecer nuevas reglas a los partidos y tratar de parar la corruptela de sus campañas electorales.

Al principio (mayo 2017) se propuso prohibir pago de transportes el día de elecciones; prohibir la entrega de incentivos, regalos a electores (compra de votos); acabar con la curul vitalicia (como la de Gerlein) y estimular la participación de las mujeres y los jóvenes; castigar con pérdida de investidura la violación de las normas electorales (en Colombia no se destituyen políticos que violen leyes electorales); que los magistrados del Consejo Electoral no provengan de los partidos (para acabar con eso de que los políticos eligen a los magistrados que los vigilan).

Se propuso una policía judicial para que ayude al organismo electoral a perseguir a los políticos corruptos; la responsabilidad penal para los representantes legales (para acabar eso que las instituciones no delinquen, sino las personas); entre otras.

Varias de estas propuestas provinieron de la Misión Electoral Especial conformada por expertos, entre ellos la Misión de Observación Electoral – MOE.

En el transcurso los partidos minoritarios, que son casi todos de centro e izquierda, (ASI, Alianza Verde, Polo Democrático, Mira, Mais), junto a grupos significativos de ciudadanos como Compromiso Ciudadano de Fajardo y Progresistas de Petro, hicieron otras propuestas buenas a esta reforma, entre ellas, abrir la posibilidad de que hayan listas multipartidistas a corporaciones públicas, tal y como sucede con las candidaturas al ejecutivo que permite que un candidato sea apoyado por varios partidos.

Esto con la idea de favorecer las confluencias, convergencias, alianzas políticas y claro está, la posibilidad de llevar a las corporaciones públicas a un mayor número de representantes.

Estas propuestas eran buenas para la democracia en general y para la apertura de nuevos escenarios a las minorías políticas que nunca han sido mayoría en la generalidad de los concejos municipales, en ninguna asamblea departamental, Senado, Cámara y nunca han gobernado a Colombia.

Es que, digámoslo claro, las mayorías políticas, los partidos tradicionales que siempre han gobernado y manejado la economía, requieren sobre todo frenos y controles. Los que necesitan ayuda y garantías con una reforma política, son los minoritarios.

Los tradicionales le aplican cerradura a las garantías para los partidos minoritarios, para evitar que lleguen a moverles la silla y les dañen sus negocios corruptos; las fuerzas políticas de siempre niegan la reforma que se propone abrir la democracia y con ello, pretenden quitarle fuerza a la Coalición Colombia integrada por Fajardo, Claudia López, Robledo y sobre todo a la posibilidad de que El Polo, El Verde y Compromiso Ciudadano tengan una lista de coalición a Senado y listas de coalición a la Cámara para llevar al congreso un grupo de líderes renovados dispuestos a gobernar sin corromper.

Esa es la tarea que cumple Lara: evitar que la Coalición Colombia tenga opciones de ganarle a su jefe.

Por: Nelson Enrique Restrepo Ramírez

*Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad de sus autores, y no reflejan la posición informativa de Inforiente