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Aún recuerdo la toma guerrillera de Nariño, mi pueblo, en mayo de 1996. Aún recuerdo ese fatídico marzo de 1997 cuando 2 guerrilleros sacaron de la casa a mi hermano de 17 años y lo asesinaron frente a mí y toda mi familia.

Aúnrecuerdolos 3 días de toma guerrillera en julio de 1999, dejando 16 muertos y la mitad de mi pueblo destruido.

Aún recuerdo el año entero que debimos vivir con la guerrilla dentro del pueblo. Aún recuerdo cuando siendo mesero del Bar Ganadero en Nariño debí servirle tinto a Karina, la misma que ordenó asesinar a mi hermano y destruir mi pueblo. También la recuerdo junto a varios centenares de guerrilleros lanzando el Movimiento Bolivariano en el parque de Nariño, el mismo que destruyeron en las anteriores tomas guerrilleras.

Aún recuerdo las decenas de muertos, que siendo sólo un adolescente tuve que ver tirados en andenes, potreros y cunetas de Nariño, mi amado pueblo. Y claro, también recuerdo los rostros aterrorizados de los muchos secuestrados que pasaban por las calles y caminos del denominado Balcón Verde de Antioquia.

Han pasado sólo unas horas de conocerse la noticia de que alias “Karina” quedó en libertad condicional y ya varias personas me han preguntado ¿Qué piensas, qué opinas, cómo te sientes? Y la verdad confieso estar confundido.

Por un lado entiendo que el país está atravesando por un trascendental momento en el que todos tenemos que aportar, por otro reconozco que si la señora se desmoviizó, ayudó con su información a desmantelar el frente 47, reconoció crímenes, pidió perdón y ayudó al Gobierno, lo mínimo es cumplir lo que se le ofreció: Pasar 8 años privada de su libertad. Pero al mismo tiempo enlisto todo lo que recuerdo, y en lo que deben estar recordando las miles de víctimas que dejó en Nariño, Argelia, Sonsón, Puerto Venus, Arboleda y muchas otras poblaciones de Antioquia y Caldas.

Un día después de su desmovilización, y cuando ya había cumplido mi sueño de ser periodista, me dirigí a la rueda de prensa que dio en lV Brigada, y allí, portando en mi cuello una escarapela del periódico El Mundo, le pregunté por cada uno de los hechos que aún recuerdo. Su respuesta no pudo ser más fría y cortante: “Mis manos no están untadas de sangre con todas esas cosas”.

Y es justo eso, lo que 9 años después, me angustia y me preocupa. Que Elda Neyis le haya cumplido al Gobierno y a la Ley de Justicia y Paz, pero no a las miles de víctimas que como yo, también recuerdan.

Por: Óscar Morales Orozco

@periodistamora