Opinión. El diario español El Tiempo, editado en Bogotá, actualiza en su edición del 25 de septiembre las informaciones sobre una de las masacres más criminales ejecutadas en Colombia hace unos 20 años, en la que fueron asesinadas más de 200 personas, cuando “los paramilitares y los narcos” sembraron el terror en Trujillo (Valle) y decenas de cadáveres fueron descuartizados y lanzados al Río Cauca.
Los resultados preliminares de la segunda encuesta de la comisión de seguimiento a los avances del Gobierno en la atención a los desplazados ya están en manos de la Corte Constitucional.
La ONG Ruta Pacífica de las Mujeres lanza este miércoles un estudio que concluye, entre otras cosas, que muchas de las víctimas no denuncian por temor. Profamilia, por su parte, lanza una campaña para que las afectadas no se queden calladas.
Varios embajadores de la Unión Europea, acompañados de otras personalidades de este continente, visitarán hoy viernes algunos proyectos impulsados por el Segundo Laboratorio de Paz en el Oriente antioqueño.
Después de mostrar sus propuestas ante la Corte Constitucional, las mujeres en situación de desplazamiento se mostraron satisfechas con lo proferido por el alto tribunal. Ahora sólo esperan que el "gobierno cumpla".
Columnista invitado. Los municipios de Granada y La Unión, en el Oriente Antioqueño, acogieron por espacio de tres días a más de 500 víctimas del conflicto armado provenientes de cada uno de las 23 localidades de esta subregión del departamento.
Granada. Todavía marchan madres que perdieron a sus hijos hace décadas. Marchan hermanos, marchan primos, marchan amigos… Una mujer de mejillas rosadas y cabellos desteñidos, marcha silenciosa. Aunque la guerra no mató ni desapareció sus hijos, se los quitó de la manos. Ella es una de las tantas miles de víctimas sin muertos, en su corazón habitan recuerdos de la guerra y la pobreza, pero también ilusiones, esperanzas y la certeza de que los problemas le han dado más fuerza. Se llama Rosalba y este es su testimonio:
Oriente Antioqueño. El Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD- está pendiente de los procesos en que trabajan las víctimas organizadas del Oriente Antioqueño y ve en ellas una cualificación política, una capacidad de organización, una madurez para entender que, más allá del victimario –Paramilitares, FARC, ELN o Ejército-, a todos los une una condición, la de víctimas, que quieren salir adelante y alcanzar sus sueños de verdad, justicia y reparación.
Granada. Mientras la marcha por la vida transitaba por la Avenida Bolívar de Granada, María Margarita Vargas, víctima del municipio de Guatapé, llevaba en sus manos un cartucho de color blanco y hecho en fomi, símbolo de la vida y de la esperanza. Viuda desde hace 31 años, y desplazada desde hace 17, ha vivido en carne propia las secuelas de la guerra, sobre todo desde cuando perdió a su marido, quedando a merced de la vida, sola, y con cuatro hijos pequeños por levantar.
Granada y La Unión. Como tantas veces ha pasado, el enorme telón blanco, verde y negro, con la leyenda ‘Territorio de Paz’, ondeó por las calles de Granada, recordando ese lema perenne que se volvió emblema de la localidad desde la cruenta toma guerrillera del año 2000. Esta vez lo llevaron las víctimas del Oriente Antioqueño, que el viernes pasado se dieron cita en ese municipio en el primer Encuentro Regional Derechos y Memoria de las Víctimas del Conflicto Armado del Oriente Antioqueño.
Granada. “Reconstruir la memoria histórica de los que nos pasó no va a cambiar nuestro pasado, pero si va ayudar a que muchos de esos horribles hechos que vivimos no se vuelvan a repetir”. De eso está convencida Marta, una víctima del conflicto armado del municipio de Cocorná.
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