Medellín. En el municipio de San Carlos, localidad del Oriente de Antioquia, el retorno de pobladores que años atrás debieron desplazarse forzosamente por la violencia está a punto de convertirse en un nuevo drama humanitario.
Para el Gobierno de Colombia hay 1’488.012 personas desplazadas que no existen. La cifra es un desfase entre el número de desplazados registrados en Acción Social y el informe del Consejo Noruego de Refugiados, presentado ayer en Ginebra,Suiza.
La sombra de 39 niños que supuestamente fueron reclutados a la fuerza por grupos ilegales en el municipio de Argelia, rondó el primer foro regional para la prevención del reclutamiento de menores realizado ayer en Rionegro.
Barrancabermeja. Un comunicado de prensa emitido por las Diócesis de Barrancabermeja, y de Magangue, denuncia la amenaza de que ha sido objeto el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (PDPMM), por parte del Bloque Norte de de las Águilas Negras. El programa en el Magdalena Medio es ejecutor del primer Laboratorio de Paz que se implementó en el País, el segundo es el del Oriente Antioqueño.
EL MUNICIPIO DE SAMANIEGO, con 87 veredas y cerca de 70.000 habitantes, la mayor parte mineros y campesinos que viven de la agricultura y la ganadería, está enclavado en las montañas de Nariño a 117 kilómetros de Pasto, y es hoy por hoy uno de los municipios más afectados por las minas que han sembrado el Eln y las Farc.
El domingo 20 de enero, en el corregimiento Toche, cerca de Palmira (Valle del Cauca), Martha Liliana Machín, que llevaba consigo a su hija Luisa, de 9 meses, salió de la finca donde trabajaba para no volver. En el camino, pisó una mina antipersona. Una semana después, encontraron su cadáver, desangrado, y el de su hija, muerta de hambre y de frío. Dos colombianas más que pasaron a engrosar la macabra y silenciosa estadística de las víctimas de minas antipersona en el país.
En contra de lo que establecen toda clase de leyes internacionales, los grupos armados ilegales continúan integrando menores de edad a sus filas. Sea ésta de forma voluntaria o por reclutamiento forzoso, los niños empiezan sus labores en pequeñas funciones para finalmente llegar a ser combatientes.
Oriente Antioqueño. Pipe, Daniela y Jorge Mario, tienen en común además de su niñez -7, 9, y 10 años- y de habitar municipios del Oriente Antioqueño, el estar vinculados directa o indirectamente al conflicto armado en la zona. Pipe reparte por las calles de su pueblo volantes oficiales invitando a denunciar a los insurgentes, a Daniela la utilizan los paramilitares como “carrito” para llevar información de una a otra vereda, y a Jorge Mario, su maestra vio como se lo llevaban del aula de clase junto a varios de sus compañeros mayores a enfilarse en un frente de la guerrilla. Como ellos, un gran numero de niños, adolescente y jóvenes de la zona, siguen siendo utilizados como estrategia de guerra, e incluso como satisfactores sexuales para las tropas.
Once cadáveres que habían sido exhumados en meses pasados en los departamentos de Antioquia, Córdoba y Bolívar, fueron identificados por el Grupo de Identificación de Personas y Búsqueda de Desaparecidos del CTI de la Fiscalía, en Medellín.
Tropas del Ejército dieron muerte en combate a tres guerrilleros de las Farc en Antioquia. En la vereda El Vergel, del municipio de Puerto Berrío, dos integrantes del frente Raúl Eduardo Mahecha murieron ayer tras un enfrentamiento.
Desde hace 20 años, gran parte de nuestro país está contaminada con la presencia de minas antipersona. Estos artefactos explosivos han afectado desde 1990 a unos 6.800 colombianos.
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