La caspa es una pesadilla que trae, literalmente, de cabeza a mucha gente, que no puede disculparla con el cuento de que es la nieve de los años. Mientras se sacude los hombros, le sugiero siguiente.
ARTURO RAMÍREZ tiene 23 años y su cuerpo está cubierto de tatuajes, incluido el cuello, que fue donde más le dolió. "Es como si cogieran un alfiler y te pincharan 9.000 veces por minuto -dice-. Duele tanto, que duré una semana con el cuello tieso". Sin embargo, repitió la experiencia dos veces y no solo por el gusto de tener un dibujo imborrable, sino por el placer de sentir el dolor que produce la aguja cuando penetra la piel.
Así lo afirma el Cuarto Estudio de Dolor hecho a comienzos de año por la Asociación Colombiana para el Estudio del Dolor (Aced), con base en 1.204 encuestas realizada a hombres y mujeres del país.
Amanece y un cosquilleo a un ladito del labio lo obliga a buscar un espejo; comprueba que la zona está enrojecida y si se toca produce un ligero ardor. Ya despierto ve que hay unas ampollitas llenas de agua y piensa: ¡Qué horror, un fuego! Es inevitable que lo vea más grande de lo que es y se pregunte: ¿Por qué a mí? Cálmese y lea lo que sigue.
CASI TODOS LOS DÍAS la pesadilla se repite en la mente de Leiner Palacio: hombres armados lo persiguen, lo agarran y lo meten a la iglesia; llueven pipetas de gas desde el techo y no puede escapar porque la puerta está cerrada... Es el recuerdo del episodio de horror al que sobrevivió el 2 de mayo de 2002, cuando las Farc atacaron el templo de Bojayá donde se refugiaba la población, y acabaron con la vida de 119 personas, entre ellas 32 parientes suyos.
Se trata del abacavir y el didanosine, comúnmente utilizados en el tratamiento de esta enfermedad en todo el mundo. A pesar de eso, expertos no recomiendan suspender su uso.
Según un estudio, el medicamento no redujo el espesor de las placas de grasa que obstruyen las arterias (arterioesclerosis), aunque sí lo hizo, significativamente, con las grasas malas en la sangre.
El cáncer de próstata, de testículos, e infertilidad y el cáncer de colon podrían detectarse y tratarse a tiempo si los hombres fueran más conscientes de estas enfermedades.
En algún momento, todo el mundo se siente fatigado y con ganas de mandar todo al cuerno. Así, empezar el día con ánimo es difícil, mantenerse activo después del almuerzo es una proeza y prácticamente imposible anochecer siendo productivo.
Los casos se presentan, aunque no son frecuentes en la adolescencia. Según estadísticas del Instituto Nacional de Cancerología, se registran en Colombia desde los 25 años de edad en adelante.
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